Alma y hueso

Mediocridad quien la quiera

Siempre me han enseñado que aquellos pocos (en comparación al número total) que nacemos con el excepcional don (espero píllese mi ironía) de pertenecer al llamado 'primer mundo', no teníamos derecho de quejarnos de nada. Por supuesto, esta 'norma' escrita en el código del conocido 'sentido común' (como me explicaba mi madre años atrás) es cumplida por pocos. Por que, ¿cuántos no habremos escuchado, o incluso enunciado quejas absurdas tales 'No me apetece comer esto', 'qué mierda de vida' y un largo etc.?

Así bien, siempre he apreciado estos comentarios de absurdos y por supuesto, injustos. ¿Quiénes somos para quejarnos de todo lo que poseemos, sabiendo que a unos kilómetros se encuentra gente que vive en ausencia total de todo ese bienestar? La respuesta obtenida siempre ante tal pregunta: Nadie. No somos nadie.

Sin embargo en la reflexión he encontrado la respuesta. ¿Quiénes seríamos si dejásemos de quejarnos? Si hiciéramos todo de manera sistemática sin pararte un instante a pensar ¿por qué? ¿Acaso soy una oveja en el cuerpo de un humano? Si no sabes pararte a preguntarte todo, hasta tu nombre, ¿quién eres? O mejor aún, ¿quién asumes ser? ¿Acaso no nos diferencia de los demás animales precisamente la capacidad de pensar, de reflexionar y de decir '¡Basta!'? 

Así pues, encuentro la idiotez personificada en aquellas personas que asumen sus propias realidades sin antes preguntarse por qué lo hacen. 

Si bien nunca admitiré las llamadas 'quejas primer-mundistas', jamás toleraré a una persona que de todo por sentado y sea capaz de dormir cada noche sabiendo que no es libre y no está haciendo nada por ganar esa libertad.

La imbecilidad reside en que no da más. En el que piensa 'Ya lo tengo todo'. Despertarse cada mañana con el lema 'Ya lo tengo todo, ya no puedo hacer nada más para conseguir más felicidad', precisamente esos, son los que despiertan cada día un poquito más muertos.

¿Qué es la humanidad si no es cuestionarse constantemente 'Qué puedo hacer para mejorar mi situación'? Si despertarse cada día con estas preguntas es considerado un acto de locura, me declaro loca perseguidora de la libertad.

Dar todo por sentado es la peor enfermedad que vive entre los seres humanos. Nos corrompe y nos hace conformistas. Y si existe Dios, estaría de acuerdo conmigo en decir: No queremos gente conformista. 

Romper los esquemas, salirse de lo establecido; eso es lo que realmente da la libertad. Si nadie ha sentido en su etapa adolescente la adrenalina que se siente al escaparse del llamado 'colegio' al pararse a pensar y darse cuenta de que no obtiene respuesta al '¿qué hago aquí parado cuando quedan tantas cosas por vivir?'. Si nadie ha sentido ese acelerón del corazón que se siente cuando abres la puerta de tu casa después de una noche de fiesta. Si nadie se ha manifestado nunca contra aquellos que nos controlan y fingen ser 'amigos' o 'aliados', llevan toda su vida siendo unos completos idiotas.

Porque vivir según la ley es vivir sin ser libre. Vivir sintiendo límites es lo mismo que vivir siendo esclavo. Porque la risa no tiene fronteras en su expansión, entonces, ¿por qué tú sí? ¿Por qué ese miedo irracional que nos conduce a pensar que todo lo establecido es lo correcto, y lo que se sale de ahí, un pecado capital? Llenémonos las manos de pecados si es pecado vivir como uno anhelaba cuando era niño y aún no sabía que algún día le intentarían cortar las alas para dejarle viviendo siempre en un mundo de orugas.

No podrán parar la expansión de nuestras mentes, porque igual que la risa, la vida no tiene fronteras. Y con la vida, la libertad.

Porque ¿qué sería de ti, de mi, si llega una mañana y nos despertamos para darnos cuenta que vivimos una vida impuesta, una vida ausente de todo sentido, una vida sobre la que todos los días piensas 'No se puede cambiar'? pero, por el contrario, ¿qué seríamos si dejásemos de tener miedo a explorar lo desconocido, si lo prohibido nos dejase de causar un enorme rechazo, y si todos los días nos levantáramos con más ganas aún que el día anterior de continuar riendo, porque nunca resulta suficiente?

El término 'Suficiente' no existe, por más que sea enseñado en los colegios como aquello que sirve, en cierto modo, para aprobar de manera 'correcta'. No existe. Porque nunca nada debería ser suficiente. Los límites los hemos impuesto nosotros mismos a lo largo de los años. Porque ni sacar un 10 en época de estudiante es suficiente. Porque aquel que estudia siempre se quedará con la sensación de 'quiero más'. Porque nunca es 'suficiente'. Esa sensación insaciable, ese ansía por vivir, jamás podrá ser recogido en un término tan vulgar y mediocre como la suficiencia.

Así como el poeta rompe la mediocridad con cada verso que de su mano escapa, el músico deja atrás la suficiencia con cada acorde que resuena con su guitarra, de esa misma manera, todos debemos abandonar la vulgaridad día tras día, buscando insaciables la respuesta ante la pregunta que siempre quedará sin respuesta '¿Soy ya todo lo feliz que puedo ser?'



Carmen García-Barrios



Comentarios

De acuerdo contigo en esto hermana. Me sumo a tu club de fans. Rompamos con la suficiencia y el conformismo, realmente me hago esta reflexión cada día. Gracias por un buen texto. Amén.

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